Los carbapenemas son un tipo de antibiótico betalactámico con amplio espectro de actividad bactericida y son sumamente resistentes a las betalactamasas. Esta clase de antibióticos fueron descubiertos originalmente del microorganismo Streptomyces cattleya, el cual, produce su propio antibiótico llamado tienamicina.
Las características que diferencian a los carbapenemas de las penicilinas y cefalosporinas, es que en su anillo presenta un átomo de carbono en la posición 1, en sustitución del átomo de azufre que comúnmente tienen la mayoría de las penicilinas y cefalosporinas, de ahí se deriva su nombre. Junto con ello, presentan una insaturación entre el carbono 2 y el carbono 3 del anillo pentamérico. Además, su espectro de actividad frente a bacterias es el más amplio de todos los antibióticos betalactámicos, los cuales incluyen bacterias Gram positivas y gram negativas, pero no actúan sobre bacterias que se desarrollan intracelularmente como Chlamydia.
El Cs-835 es un profármaco de reciente desarrollo que supone la aparición del primer carbapenem que puede ser empleado por vía oral. En este trabajo, los autores estudiaron su capacidad microbicida, comparándola con la de otros b-lactámicos de reciente comercialización como la cefpodoxima, el cefditoren, el cefdinir y otros antibióticos como el ofloxacino, la amoxicilina o el imipenem.
Este fármaco posee una gran actividad frente a los estafilococos meticilin-sensibles, los Streptococci (incluyendo la cepas de neumococo resistente a penicilina), frente a Neisseria, Moraxella y enterobacterias con la excepción de Serratia marcescens, Haemophilus y Bordetella. Para todos estos gérmenes, la CMI a la cual era inhibido el crecimiento de más del 90% de las colonias fue inferior a 1 mg/ml.
Frente a los estafilococos resistentes a penicilina, enterococo, Serratia marcescens, Burkholderia, Stenotrophomona y Acinetobacter mostraba una capacidad bactericida similar al imipenem, con un rango de CMI de 2-128 mg/ml. La eficacia del CS-834 en los modelos experimentales de septicemia fue muy superior a la de los otros antibióticos comparados. Además, ha demostrado no sólo una gran capacidad bactericida, sino también una excelente difusión al parénquima pulmonar, por lo que en un futuro puede convertirse en un antibiótico de elección para el tratamiento de neumonías graves, pudiendo administrarse por vía oral.
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